Los políticos no quieren periodistas, quieren aduladores.

José María García Pérez

martes, 2 de noviembre de 2010

Las elecciones brasileñas dejan la herencia de Lula

Dilma Rousseff gobernará en Brasil..  La persona elegida por Lula da Silva para sucederle se ha proclamado hoy presidenta del país sudamericano. La candidata del Partido de los Trabajadores ha logrado el 56% de los votos en la segunda vuelta de las presidenciales, muy por delante de José Serra, del Partido de la Social Democracia (PSDB), que se ha quedado con el 44%: una diferencia de 11 millones de votos. 135,8 millones de brasileños han votado en unas elecciones donde ha predominado la calma y la tranquilidad. Dilma Rousseff promete continuar el trabajo de Lula, ya que, educación y política monetaria serán los principales retos del nuevo Gobierno. La nueva presidenta promete trabajo: "Mi Gobierno creará escuelas técnicas con dinero federal. La educación será mi prioridad y voy a continuar con el gran trabajo de Lula”. En su discurso también se ha comprometido con las libertades de prensa y religiosa y la igualdad entre hombres y mujeres.

Rousseff tendrá como aliados a los gobernadores de 16 de los 27 Estados del país. La victoria de los candidatos oficialistas en cinco de las nueve elecciones a gobernador, que se han decidido hoy en segunda vuelta, deja definido el mapa político regional de Brasil a partir del 1 de enero próximo, cuando la presidenta y los nuevos mandatarios regionales asuman sus mandatos. Este dato refleja que la primera presidenta en la historia del país no estará sola. Ese nuevo mapa político ha quedado mayoritariamente pintado del rojo del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y de sus aliados, aunque con algunas pero importantes manchas azules del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). Como datos significativos de las elecciones brasileñas destacan el sistema de urnas electrónicas y el derecho a réplica que ha concedido el Tribunal Electoral brasileño al candidato José Serra en Twitter. Estas elecciones también dejan la melancolía por no poder votar al gran artífice del cambio brasileño. La constitución brasileña impide a Lula volver a presentarse.

Dilma Rousseff (presidenta electa de Brasil) y Lula (presidente saliente) celebran la victoria.
La vida de Dilma ha sido lo bastante complicada como para que nadie dude de su carácter. Hija de un empresario y abogado comunista búlgaro y de una brasileña, se crió en Belo Horizonte, en un medio acomodado y politizado. Quizás por esos antecedentes familiares, Dilma, en un país como Brasil, con un fuerte sentimiento religioso, no es muy conocida por su devoción y la prensa opositora ha intentado explotar ese hecho para enfrentarla, por ejemplo, a la gran comunidad de evangélicos (mas del 20% de los brasileños pertenecen a alguna iglesia de este tipo, incluida la candidata del Partido Verde, la conocida ecologista Marina Silva). Ha tenido que ser siempre Lula, que siempre se ha proclamado como católico, quien saliera a su rescate. Aquí es donde se explica la excelente relación de Lula y Rousseff.

La heredera de Lula será la duodécima mujer en acceder al poder en América. La nueva presidenta de Brasil coincidirá con otras tres mujeres al frente de la máxima responsabilidad de gobierno de sus países. Se trata de las presidentas de Argentina, Cristina Fernández, y de Costa Rica, Laura Chinchilla; así como la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. En la historia de América sólo han accedido doce mujeres a la presidencia. María Estela Martínez (Argentina), Ertha Pascal-Trouillot (Haití) o Violeta Chamorro (Nicaragua) entre otras, tuvieron un protagonismo destacado en la historia del continente. Rousseff ha asegurado: "Me siento muy honrada de formar parte de la historia de Brasil y de América. Mis predecesoras fueron pieza importante en el sistema político actual del continente. Yo espero estar a la altura."


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